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Politica

Cavallo: "El Gobierno debería retomar las privatizaciones para reducir el déficit fiscal"

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo aseguró que el Gobierno debe encarar un proceso de privatizaciones de las empresas públicas para reducir el fuerte déficit fiscal y dejar que haya un mercado cambiario libre en el que la gente pueda comprar dólares para atesorar o gastar el turismo.
Desde Washington, el economista -que fue ministro en las gestiones de la Alianza y de Carlos Menem y presidente del Banco Central en el último gobierno militar- elogió al ministro Martín Guzmán y aseguró que el Gobierno está brindando señales de desaliento a la inversión, lo que llevará a que el país siga en “estanflación”. Por otra parte, expresó que, para solucionar el problema cambiario, debe reducir el déficit fiscal y, mientas tanto, dejar que haya un mercado cambiario libre y legal en el segmento financiero.
A continuación, sus principales definiciones:
- El problema del dólar. “El éxito del canje de la deuda, tanto bajo ley extranjera como local, en realidad le da al Banco Central herramientas que antes no tenía para poder tener un manejo monetario y financiero más normal. Obviamente tiene la posibilidad de emitir bonos, bajo ley argentina y en pesos -porque no creo que pueda en ley extranjera y dólares, y, si pudiera, sería a tasas muy alta-, para regular mejor la política monetaria. Pero lo que pretenden es obtener más de lo que la política monetaria y cambiaria pueden dar. Por ejemplo, si quieren absorber una parte de la emisión monetaria generada por las transferencias al Tesoro, sin duda no van a poder controlar la tasa de interés. Deben dejar que la tasa sea la que diga el mercado.
Si pretenden controlar la cantidad de dinero que emiten y la tasa al mismo tiempo, será imposible. Al Gobierno le falta aceptar que los mercados deben ser básicamente libres; por ejemplo, puede controlar el dólar para las transacciones comerciales y para el resto ir a un mercado libre, utilizando los bonos en pesos y en dólares para tratar de regular la cantidad de pesos que hay en circulación. Pero deben aceptar que no pueden controlar al mismo tiempo la tasa y el mercado libre. La única forma de que hacia el futuro se vaya estabilizando el tipo de cambio libre será si generan expectativas de disminución del déficit fiscal en forma significativa. Sobre todo, del gasto público en términos reales. Solo así puede disminuir la tasa de devaluación”.
- La posibilidad de restringir la compra de los USD 200 mensuales: “La única forma que tienen de no vender dólares para atesoramiento o turismo desde el mercado comercial o controlado, es si habilitan un mercado libre para el resto de las transacciones. Esto significa que la gente podría dólares para atesoramiento o turismo en el mercado libre. Y en ese mercado no habrá toda la demanda que aparece hoy en el mercado oficial para comprar 200 dólares por mes, porque tanta gente compra porque se lo venden a un precio que claramente está por debajo del verdadero valor del dólar. Cuando tenga que pagar este valor, entonces la demanda se va a regular: así como hay gente que va a querer comprar, habrá otros que van a querer vender.
Así que argumentar que el pasaje de la demanda del mercado oficial y controlado a uno libre va a significar un aumento de la cotización es una opinión que no tiene grandes fundamentos. En este mercado libre no cuentan las cantidades de los que ofrecen y los que demandan, sino que todo se regula por la vía del precio. Al contrario, con un mercado libre, si una persona lo puede vender a un precio mayor, puede aumentar la oferta de dólares en ese segmento y facilitar el reciclaje de los dólares ahorrados en el pasado de tal forma que puedan servir para financiar gastos o inversiones, dentro de la economía local. De este modo, la compra o no de dólares para ahorro no puede resolverse en forma independiente de la definición de si habilitan o no un mercado libre y legal”.
- El efecto de la devaluación sobre el ajuste de los precios a fines de 2015: “Ahí hubo una fuerte devaluación y unificación. Si ahora el tipo de cambio se unificara en $100 o $120 por dólar, los precios de una gran cantidad de bienes subirían al mismo ritmo, pero sería una inflación controlada. De todos modos, tener un mercado libre permitiría manejar la política monetaria en forma adecuada, pero no es la solución. La solución es disminuir el déficit, que, con todos sus componentes -cuasi fiscal y provincial- puede llegar al 9% del PBI en 2021. Obviamente no puede esperarse que con este panorama fiscal el dólar vaya a bajar o se estabilice. Va a continuar bajando la moneda nacional y la inflación puede acelerarse dada la gran emisión que hubo y que va a haber.
Creo que se le presta demasiada atención a que haya una solución cambiaria o monetaria, cuando debe haber una solución fiscal importantísima, que no venga de la creación de nuevos impuestos, sino de reducción del gasto público y reforma del estado. Obviamente no puede esperarse que con este panorama fiscal el dólar vaya a bajar o se estabilice".
- El impuesto a las grandes fortunas: “Si se lo mira como un aporte para que paguen los que más tienen para salir de la crisis podría ser razonable, pero al echar mano a estos instrumentos, se le transmite a la gente que no ingresa sus fondos a la Argentina, o que tiene su riqueza en el extranjero, que acertaron. En cambio, a quien confió y declaró toda su riqueza en el país, se lo castiga. Este tipo de soluciones acentúa la sensación de que la Argentina no les da la bienvenida a las inversiones, ni ofrece seguridad jurídica para los que invierten en el país. Es uno de los problemas crónicos que tenemos: no se les dan los incentivos ni a los propios capitales argentinos ni hay conciencia en el Gobierno de que, en definitiva, el crecimiento requiere inversión eficiente, de los que ahorran en el país y afuera. Mientras que no se trabaje para crear un clima favorable a la inversión que genere más empleo bien remunerado, entonces no habrá crecimiento sostenido”.
- Las señales en torno de Vicentin y de las empresas de telecomunicaciones: “Son todas decisiones a contramano de crear inversión. Inclusive no tienen sentido cambiar cosas que funcionaron bien, como el sistema del río Paraná. En el 90 se desreguló la navegación del río, se logró que se dragara, se hicieron eficientes los puertos públicos y eso provocó que a los productores les quedara un porcentaje mayor que antes. Con este ente interprovincial van a crear toda una burocracia para facilitarle el camino a algunos, e impedimentos a otros. Esto ha llevado a que gente del sector del agro tema que se vuelva muy caro transportar por el Paraná al Río de la Plata. Son medidas que muestran que el Gobierno marcha a contramano de la creación de confianza. Lo mismo en temas de energía. Cuando amenazaron con estatizar una empresa de distribución de electricidad, en lugar de promover una dirección que genere inversión, generan lo contrario”.
- El debate entre los economistas sobre hasta dónde se puede acelerar la inflación: “La hiperinflación se da cuando hay un vacío de poder político y no creo que ocurra esto en los próximos tres años, a menos que se produzca un colapso de la demanda de dinero. Pero puede haber inflación más alta que ahora. No solo cayó la demanda, sino también la oferta. Y la demanda se va a recuperar más rápido porque hay una gran cantidad de dinero que la gente hoy no puede gastar, pero que consumirá apenas pueda. En cambio, no será tan fácil que se recupere la oferta, porque la vuelta de la gente al trabajo con los protocolos en la construcción, servicios y transporte aumentarán los costos. Esta contracción de la oferta de corto plazo y los métodos que se van a usar hacia el futuro, no solo por el miedo a los contagios, sino por temor a futuros episodios parecidos al del coronavirus, dificultarán que la oferta se recupere al mismo ritmo que la demanda. La inflación puede subir bastante, sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de pesos que hay en circulación”.
- La baja del gasto en las jubilaciones por parte del Gobierno: “Esa reducción del gasto previsional se hizo mintiéndole a la gente. No sé cuánto tiempo podrá sostener esa estrategia. Mucha gente dice que como es un gobierno del PJ y tiene el apoyo de los sindicatos podrá mantenerlo, pero vimos esta semana pasada que la policía bonaerense reclamó por una recomposición salarial. Ahora (el gremialista docente Roberto) Baradel se opone a esos reclamos, pero es lo mismo que hacía él. No creo que sea tan fácil bajar el gasto por vía de la inflación; debe hacerlo con reformas del estado.
Deberían retomar las privatizaciones para no financiar más gasto público. De hecho, la tan criticada privatización de Aerolíneas Argentinas no provocó pérdidas en el país, porque las financió España. Ahora la empresa está perdiendo y eso lo financia la gente en la Argentina.
En todo el sistema energético, los controles de tarifas y los congelamientos terminan obligando a aumentar los subsidios y eso aumenta el gasto público. Además, hay empleo superfluo en el sector público. Se necesita una reforma del sector público bien pensada, que no se puede hacer de la noche a la mañana. También crearon más juzgados. Ningún anuncio va en el sentido de la reducción del gasto. Como no van a aumentar los PPP, toda la obra que haga el Estado será gasto público. Por lo tanto, hasta ahora no se hizo ningún anuncio de bajar el gasto, sino de aumentar impuestos. Podría ser justificado el impuesto a la riqueza por única vez, pero deben estar pensando en un aumento del impuesto a las ganancias y de otro tipo de impuestos para recaudar más. Es una tarea difícil bajar el gasto, pero no veo que el gobierno esté encaminado. Sí debe ser la intención del ministro Martín Guzmán, que tiene una formación de economista profesional que debe estar muy preocupado por el tema fiscal y sabe que no se saldrá adelante sin ajuste. Pero cuando el plantee eso en el presupuesto, ¿lo apoyarán o dirán que es un ortodoxo que no puede ser ministro de un gobierno nacional y popular?”
- El ajuste que pueda pedir el FMI: “Es más razonable que lo plantee el Gobierno para salir de la estanflación que solo para refinanciar la deuda con el FMI, al que tampoco le conviene que en 2022 o 2023 la Argentina caiga en default, así que le va a convenir refinanciar al país. Es mucho más importante que el Gobierno entienda que necesita un ajuste fiscal para encontrar soluciones a los problemas de la economía que hacerlo para satisfacer al FMI. De hecho, si Macri en vez de pedir USD 47.000 millones hubiese hecho un anuncio de ajuste fiscal, a lo mejor los resultados hubiesen sido mejores que extrayendo esos recursos para recuperar una confianza del mercado que no se logró. Y además el país quedó con la sensación de que el FMI no ayudó, cuando sí lo hizo”.
- La visión del presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner para llevar adelante estas reformas: “Ella seguro que tiene una visión sesgada. El Alberto Fernández que yo conocía era un hombre más sensato, sin ningún apego dogmático, pero no veo que tenga una gran autonomía; no veo que él tenga iniciativa en la dirección correcta, no sé si por él mismo o porque ella no lo deja”.
- La crisis global: “En la mayoría de los países habrá una recuperación bastante rápida, salvo en el transporte de pasajeros y ese tipo de servicios, pero sí en la producción de bienes. El mayor peligro es que continúe y se acentúe la confrontación comercial entre Estados Unidos y China, porque si hubiera un crecimiento más reducido de China, la economía mundial crecería mucho menos que antes de la pandemia. Pero por los efectos de la pandemia, no cabe esperar una economía global estancada. Además, como el problema en los países era la deflación, no la inflación, entonces esta estrategia de fomentar la demanda llevará la inflación a una zona del 2% y eso permitirá que los bancos centrales se puedan manejar con más comodidad. Los que creen que los países tienen que encerrarse, se equivocan de cabo a rabo.
"Países como Argentina deben aprovechar todos los nichos que vaya a ofrecer la economía global, con una actitud de apertura. Es difícil prever cómo seguirá la economía mundial, pero mi pesimismo sobre Argentina no tiene que ver con la economía global, sino en nuestra incapacidad para adaptarnos a las cambiantes circunstancias y para desplegar buenos niveles de productividad”.
- La influencia de la reforma judicial y otros temas institucionales en la falta de crecimiento económico: “La clave para que haya confianza en un país depende de las instituciones. Países con el nivel de inestabilidad política como la Argentina tienen grandes dificultades, porque tiene una muy mala calidad institucional. Las decisiones que toman marchan hacia peores instituciones. Es una tragedia para la Argentina. Pero escondiéndola, u omitiéndola, no se ayuda al país”.
“Hay mucha gente que piensa con razón que el gobierno de Macri falló en lo económico, pero en materia de respeto a la Constitución fue un gobierno mejor que el de Cristina hasta fines del 2015 y mejor que el actual. De hecho, hay muy buenos dirigentes en el espacio de Juntos por el Cambio y espero que se incorpore Ricardo López Murphy, que vayan juntos para las elecciones de 2023. Para mi ese espacio tiene muy buenos dirigentes, como Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Alfredo Cornejo y Martín Lousteau. Tienen un buen semillero y tendrán más experiencia por aprendido de los 4 años de gobierno que manejaron. Deben ir lo más unidos posibles y sumar a los libertarios, que en algún momento deben aceptar alguna propuesta, aunque no les conforme por completo”.

Fuente: /Infobae
Washington domingo cavallo

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