domingo 19 de mayo de 2024

Para no ser pobre en Argentina hay que ganar $ 11.500 por día

jueves 16 de noviembre de 2023

En los últimos tres meses, tras la devaluación oficial del peso a mediados de agosto y los vaivenes de los dólares financieros, la canasta básica de alimentos en Capital y partidos del Conurbano se incrementó un 43,83% alcanzando un total de $ 160.602 en octubre para una familia tipo (matrimonio y 2 hijos), según los datos del INDEC.

En tanto, la canasta familiar de pobreza trepó un 38,63% totalizando $ 345.295, sin computar un alquiler modesto. Representa $ 11.500 por día. Un año atrás, la línea de pobreza era de $ 139.737, un aumento en $ 205.558.

El mayor golpe inflacionario sobre las canastas fue en agosto y septiembre, con subas de 2 dígitos, mientras en octubre se desaceleraron al 8,1% (pobreza) y 8,6% (indigencia).

En relación con un año atrás, la línea de indigencia subió un 158,6% y la de pobreza un 147,1%, en ambos casos por encima de la inflación interanual promedio que fue del 142,7%.

Si se considera una familia con tres hijos menores, la línea de indigencia sube a $ 168.918 y la canasta de pobreza a $ 363.174.

En la Ciudad de Buenos Aires, la canasta familiar de pobreza suma $ 350.579, según la Dirección de Estadística porteña (sin alquiler). En Mendoza es de $ 321.171.

De aquí se desprende que la disparada de los precios golpeó más a los sectores de menores recursos que destinan el 100% de sus magros ingresos a alimentarse. Y también a los trabajadores formales por cuanto a septiembre (último dato oficial), la variación interanual de los sueldos fue del 139,5%, según el INDEC.

De estos valores se desprende que los refuerzos o bonos compensatorios que otorgó el Gobierno como consecuencia de la devaluación del peso resultaron insuficientes frente al alza de los precios, especialmente entre los sectores de menores recursos. Por ejemplo, sólo en esos 3 meses, la canasta familiar de alimentos se encareció en $ 48.690. Subió de $ 111.602 a $ 160.602. Y la de pobreza en $ 96.333 (de $ 248.952 a $ 345.295).

Por su parte, la canasta de bienes y servicios de los menores de 12 años, en esos 3 meses, se incrementó un 38,7%, a lo que se agrega el costo de las tareas de cuidado llevando el total a entre $ 84.112 y $ 134.579, según los tramos de edad.

Por otro lado, el valor de la canasta familiar se aproxima a la remuneración promedio de los trabajadores estables (RIPTE) – un indicador de lo que cobran los asalariados formales – que a septiembre fue de $ 376.594. Así surge que buena parte de trabajadores “en blanco” cobran en mano menos de la “línea de pobreza”.

Según la consultora LCG, “los salarios formales, tanto públicos como privados, se encuentran 16% por debajo de los niveles de noviembre 2017, donde la principal parte del ajuste se dio en 2018 y 2019”. Y agrega: “Hasta mediados de año, el promedio de los salarios empardó la dinámica inflacionaria. No obstante, la brusca aceleración de la inflación post devaluación erosionó toda la ganancia acumulada hasta entonces”.