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Murió el hombre al que un juez ordenó suministrarle dióxido de cloro

El paciente internado por coronavirus en el Sanatorio Otamendi, en la Ciudad de Buenos Aires, falleció este lunes luego de que se le diera dióxido de cloro, según lo había dispuesto un juez en un polémico fallo que había sido resistido por la institución médica ya que esa sustancia no cuenta con aprobación de la Anmat.
El hombre, identificado como Oscar Jorge García Rúa, se encontraba en grave estado y el jueves pasado su hijo hizo una presentación judicial para que el paciente recibiera de manera urgente nebulizaciones de ibuprofeno de sodio y de dióxido de cloro.
El pedido fue aceptado por el juez federal subrogante Javier Pico Terrero y tuvo que ser acatado por el Otamendi, aunque también apeló la medida judicial. La sustancia fue suministrada durante el fin de semana por el neurocirujano personal, Dante Converti, que también había recetado la medicación.
Por ahora, el sanatorio porteño no ha emitido comunicación tras el deceso y se espera que se de intervención a la Justicia por "averiguación de muerte dudosa". Es decir, se debería realizar una necropsia para determinar las reales causas de muerte del paciente y que determine si hay una relación causal entre el consumo de dióxido de cloro y la muerte.
El dióxido de cloro no se encuentra autorizado por la Anmat para ser usado en un tratamiento por coronavirus. El organismo recordó que dicha sustancia "no cuenta con estudios que demuestren su eficacia, no posee autorización por parte de este organismo para su comercialización y su uso podría ocasionar graves consecuencias en la salud de las personas que lo ingieran".
El 4 de agosto del año pasado, la Anmat difundió un comunicado en que el cita un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y remarcó que “la ingesta de dióxido de cloro y el clorito de sodio reaccionan rápidamente en los tejidos humanos y si se ingieren pueden causar irritación en el esófago y estómago, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones severas, entre otras complicaciones que pueden incluir graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales”.
Además, “la inhalación puede generar edema pulmonar, broncoespasmos, neumonitis química y edema de glotis, entre otras complicaciones respiratorias como bronquitis crónica y erosiones dentales, así como complicaciones en otros órganos del cuerpo”.

Sanatorio Otamendi

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