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Hallan el fósil de un temible asesino del Cretácico

El resto del cráneo de un abelisáurido fue descubierto en la zona de La Invernada, al norte de la Provincia de Neuquén y al sur de la localidad de Rincón de los Sauces. El hallazgo paleontológico fue estudiado por los científicos de la Universidad Nacional del Comahue –(#UNComa) junto al CONICET y se conoció hace pocos días el informe elaborado después de años de estudio. Este animal habitó en la Patagonia hace aproximadamente unos 85 millones de años.
Un grupo de paleontólogos encontró en 2015 algo infrecuente: un cráneo de un dinosaurio carnívoro en buen estado de conservación. Como presentaba algunas características particulares, los investigadores no sabían exactamente que tenían entre manos. “Es poco frecuente encontrar un cráneo de estos animales porque son muy frágiles” aseguró Leonardo Filippi, Curador y Paleontólogo del Museo Municipal Argentino Urquiza de Rincón de los Sauces.
Y explicó que “En general se encuentran fragmentos de huesos largos y vértebras siendo este hallazgo muy importante por en buen estado de preservación y conservación que nos permitió estudiarlo”
Por otro lado, Ariel Méndez del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP, CONICET) indicó que la morfología de algunos huesos y la falta de cuernos y protuberancias, como solían tener otros dinosaurios de la misma familia, nos permitió determinar, luego de mucho estudio y mucha discusión, que estábamos ante la presencia de una nueva especie”. El trabajo fue publicado en la revista Journal of Vertebrate Peleontology. Compartimos el link del trabajo científico: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02724634.2020.1877151
Luego del estudio realizado se concluyó que los restos pertenecen a una de las 10 especies hasta ahora conocidas de abelisáuridos, que vivió en el Cretáceo tardío y, según los investigadores, medía hasta cinco metros de longitud, estaba dotado de una mandíbula extremadamente poderosa, dientes muy afilados, enormes pezuñas y un olfato muy sensible.
Los restos fósiles hallados incluyen una bóveda craneal muy bien preservada que indica que el cráneo de Llukalkan tenía huesos gruesos que formaban protuberancias en la cabeza parecidas a las de algunos reptiles del presente como el monstruo de Gila y ciertas iguanas.
La forma de su cráneo indica que poseía también un sentido del oído mejor que la mayoría de los abelisáurido conocidos y similar al de los cocodrilos actuales.
Este reptil habitó la misma área en el mismo periodo de tiempo que otra especie de abelisáurido furelisauria (lagarto de espinazo rígido), el Viavenator exxoni.
Los abelisáuridos conforman una familia sorprendente de dinosaurios terópodos, y vivieron principalmente en la Patagonia y otras zonas del sur de Gondwana, la masa continental que formaban lo que hoy es África, la India, Antártida, Australia y América del Sur.
Hasta ahora se han hallado restos fósiles de 10 especies de este temible depredador en la Patagonia. Si bien todos ellos se parecían al tiranosaurio Rex en términos generales, con pequeños brazos, de cráneos cortos pero profundos con crestas, protuberancias y cuernos.

Estos animales caminaban erguidos sobre sus patas traseras con enormes pezuñas, y usaban sus agudos dientes para despedazar a sus presas, según el estudio.
La aparición de estos restos aportó información que permitió continuar armando el rompecabezas de los abelisáuridos. Y si bien se tiene registro de estos dinosaurios en India, África, Europa y otras partes de América del Sur, en la Patagonia argentina es donde más especies de este grupo se encontraron.
Teniendo en cuenta que el endocráneo estaba muy bien preservado, se convocó a la especialista en paleo-neurología e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCOMA), Ariana Paulina-Carabajal, quién pudo reconstruir el encéfalo y el oído interno en forma digital en 3D, utilizando tomografías computadas, y reflejar en forma relativa la forma y tamaño del encéfalo y órganos de los sentidos. Llukalkan se caracteriza por tener tractos y bulbos olfatorios relativamente grandes en relación al resto del cerebro. “Esto indicaría que para estos animales el sentido del olfato habría sido muy importante, más que el de la vista y el oído. En cuanto al sentido de la audición, la lagena (que es la parte encargada de percibir vibraciones y transformarlas en señales que el cerebro interpreta como sonidos) es simple y corta, similar a la presente en la mayoría de los dinosaurios no-avianos y a la de cocodrilos vivientes actuales. Esto sugiere que el rango de percepción de sonidos habría sido similar al de esos reptiles”, describe Paulina-Carabajal.
Los abelisáuridos se conocen desde el año 1985, cuando fueron identificados los primeros individuos de este grupo en Patagonia. A medida que fueron hallados restos de estos animales en otras partes del mundo, se empezó a pensar en la existencia de dos grupos con características particulares. Los que tenían origen sudamericano por un lado y, por el otro, los que provenían del norte de África, Madagascar y la India. “Llukalkan aliocranianus pertenece a otro subgrupo, también con características específicas. Por eso, este hallazgo nos permite avanzar en el conocimiento de la evolución en este grupo de dinosaurios”, concluye la investigadora.

Al noroeste de la Patagonia (Provincia de Neuquén) a unos 50 kilómetros al sur de la localidad de Rincón de los Sauces, se localiza el área conocida como La invernada. Allí es donde se encontraron los restos de LLukalkan aliocranianus y uno de los lugares con mayor abundancia de abelisáuridos en el mundo. Hasta el momento se han encontrado cinco especímenes diferentes en un radio menor a un kilómetro cuadrado. El paleontólogo, Leonardo Filippi, del Museo Municipal “Argentino Urquiza” de Rincón de los Sauces, cuenta: “fuimos por primera vez al sitio en el año 2012 para realizar un relevamiento de impacto paleontológico para una empresa petrolera, y debido a la importancia paleontológica registrada por la abundancia de fósiles, iniciamos proyectos de investigación con campañas que se continúan hasta el presente, a las cuales se sumaron varios colegas, algunos de los cuales forman parte de este trabajo”.

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